La humanidad siempre ha sentido fascinación por la esfera, ya sea el sol, la luna, Júpiter o Venus. La encontramos en numerosas civilizaciones antiguas, la egipcia, la grecorromana, la etrusca, la china, la hindú y las mesoaméricas y andinas.
En el mundo del deporte, las actividades de millones de atletas giran cotidianamente en torno a este elusivo elemento: la esfera.
A través del entrenamiento constante, el atleta logra dominar este objeto golpeándolo con fuerza o acariciándolo delicada y hábilmente para producir el místico efecto de derribar a su adversario.
La noción de fiesta y espectáculo han sido inseparables del dominio de esta técnica, añadiéndole al juego una dimensión que conduce a una celebración donde algunos ritos en el pasado estaban definidos de manera precisa.
En el México prehispánico existía "El Juego de Pelota"
Era un pasatiempo, una diversión y un ritual de distintas culturas regionales. En él se involucraban aspectos mitológicos, religiosos, políticos y creencias filosóficas, así como referencias a la guerra sagrada; también tenía como función la resolución de varios conflictos. Incluso a veces se acompañaba de sacrificios humanos.
Las esferas de hue fueron importantes artículos para los Olmecas y más tarde para las culturas Maya, Zapoteca, Totonaca y Azteca, pues eran esenciales en el desarrollo de los varios juegos que se practicaban y practican en México: Pelota Mixteca y Ulama, entre otros. |